Esta no eres tú... Estás irreconocible y lo sabes, ya pasaste el periodo de adaptación, ahora te toca recolocarte de nuevo la falda y volver al baile, ese baile frenético que te hace perder el miedo, que te marea de las vueltas que puedes llegar a dar, y que te sublima por encima de tus pies para dejar de caminar y aprender el fino arte del deslice.
Deja de ponerte mil excusas, están caducadas, ya no van contigo, y hace tiempo que deberías haberte cortado el pelo, dejas todo para mañana y te recoges el pelo en un moño improvisado acurrucándote en la manta y queriendo que pase un día más sinsabores.
Lávate la cara, mírate al espejo y sonríe, que esa sí eres tú.