Ven, acércate, siéntate aquí, a mi lado, un momento. Respira.
El silencio se comunico con mi piel, la erizaba a cada respiración callada, la calma del movimiento me hizo balancearme ligeramente, como si notará bajo mi las envestidas de las olas contra la arena, esa arena que cubría parte de mis pies,me gustaba acariciarla y la dejaba caer suavemente notándola deslizarse por las rugosidades y pliegues de mis manos, y observaba su textura y su color.
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