Te volviste loca de nuevo, sin remedio, sin paracaídas, sin sentido...
Saca la mejor y la peor versión de ti misma, le amas al principio, le odias al final, te sumerges en dudas cuando no te reconoces en tu propio espejo, pero esa también eres tú, te remiras de bonita en sus ojos, te hinchas como un pez globo cada vez que te susurra muy cerca, y le agarras el brazo fuerte para que no se escape de tu lado.
Y ahí estás tú sin saber como ha podido ocurrir, en que preciso instante perdiste el control y te viste desnuda y sin armaduras, como un completo desconocido se ha convertido en el centro de tus días, tu casa, hasta tu gata le quiere más a el, ahora está todo del revés. (Con lo ordenadito que te creías que lo tenías).
Cuando ya por fin habías olvidado lo que era sentir, aterrizó con su camisa a cuadros y sus barbas a desmantelarlo todo, y es que quien se puede resistir a esos ojos que lleva, esa mirada que se ilumina cada vez que entras en la habitación, es imposible! Mira que lo intentas, te resistes, te escabulles, pero nada chica, que te ha tocado a ti lidiar con este embrollo.

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